"Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la historia."

Ray Bradbury, Fahrenheit 451

Después de haber leido el primero de la saga Crepúsculo de Stephanie Meyer esta primera frase del libro de Bradbury parece el paraíso que tanto añoraba mientras leía la historia del vampiro Burberry. Es la eterna paradoja del best seller internacional.

"- Es un buen trabajo. El lunes quema a Millay, el miércoles a Whitman, el viernes a Faulkner, conviértelos en ceniza y, luego, quema las cenizas. Éste es nuestro lema oficial.

Siguieron caminando y la muchacha preguntó:

- ¿Es verdad que, hace mucho tiempo, los bomberos apagaban incendios, en vez de provocarlos?

- No. Las casas han sido siempre a prueba de incendios. Puedes creerme. Te lo digo yo."